martes, 11 de diciembre de 2012

La Justicia era... mmm, qué era?


A las mujeres nos rompen, literal.
No sé en qué estaba pensando el creador, -y hablo de creador, porque un Dios, no creo que haya hoy- en qué pensaba cuando nos hizo más indefensas, cuando nos hizo, para que nos rompan.

Hablando con muchas mujeres, pude llegar a una verdad: La primera vez, nos duele.

Sólo una mujer sabe lo que es, el sexo, para una mujer. No se por qué, será la fisionomía, no lo sé, pero es distinto que para un hombre, siempre es distinto.
Nos cuesta más, hasta a la más puta, le cuesta más. Nos duele, sentimos un vacío, miedo, nervios, es un todo, inexplicable, que vos hombre ni te imaginás.

Ahora, si una mujer tuviera que decir cuál es el peor castigo que le pueden hacer en el mundo, todas responderíamos alunísono: Una violación.

Una violación implica la degradación más grande que puede sufrir una mujer, de sólo tener la idea latente, nos perturba, nos recorre un escosor, algunas hasta las lágrimas.

Imaginemos ahora, no una violación, sino reiteradas, una tras otra, tras otra, sin tiempo a que tu cuerpo pueda recuperarse, a que tu cuerpo pueda pensar, reaccionar, 10 años lejos de casa, de todo lo que se pueda llamar hogar, de todo lo que pueda mitigar la tempestad.

Asco, bronca, dolor, vergüenza, desolación, desilución, hasta culpa sienten algunas, culpa! Culpa de qué? De nacer mujer? De nacer "inferior"? De nacer para que nos rompan?

El fín del mundo no está llegando mañana, no está llegando cuando los Mayas lo predijeron.

El fín del mundo llegó hace rato, llegó cuando una nena es alejada de su hogar, obligada a las peores cosas que puede ser obligada una mujer, lastimada, asesinada, desaparecida, y ahora SIN JUSTICIA.

El fín del mundo llegó, cuando nos mueven más las imposiciones capitalistas, de lujos sin sentidos, de escrúpulos vacíos, nos mueven más que el sentido común, que el sentido de hacer lo JUSTO, lo correcto, el bien y no el mal.

Este mundo está podrido, está podrido de verdad, y cada día se nos muere más.-



Natalia Soledad, una mujer.

lunes, 15 de octubre de 2012

Sobrevivirme a mí

Me quiero, me odio, me amo;
me sonrío y lloro, me confundo, me entiendo.

Las voces en mi cerebro son más altas, de lo que puedo pensar.

Quiero irme, saltar, volar.
Quiero quedarme, anclarme, terrenal.

me pierdo, me busco, me encuentro,
me pregunto, pero me ignoro y no me contesto.

Mirá la hora que es -Debería estar durmiendo
Mirá la hora que es -Debería estar viviendo.

Y volver a nacer, no bastará.
Mis voces, nunca se van a callar.

Me peleo, me retracto, me perdono.
Y hasta me imploro, pero me niego y me ahogo.

No es miedo, no es confusión, es justo un instante de reacción.
Y vos te reís de mí, y yo me apeno por vos.

Y sí, asustate que estoy loca
es mi propia bestia, que mi piel invoca.

La ciclotimia es el vino en mi mesa.

No me esperes, no te quedes, no te quejes.
Hoy ya todo el mundo me desilusionó
Y a quién no, habré desilusionado yo?

No es mi confusión, confusión es vivir en un mundo redondo,
lleno de mentes planas.

Confusión es nuestra lengua, donde "todo junto" se escribe separado, y "separado" se escribe todo junto.

Donde queremos ser distintos, identificándonos
Donde pretendemos ser normales, reprimiendo libertades.

Vos pensalo,
Mientras yo me juzgo, me condeno, me entierro o me libero.
Me idiotizo, me permito, me encapricho, me desarmo, me transformo, en mejor desgano, me olvido, y si me olvido, pierdo.

Hipócritas de corazón,
Ideologías de cartón, engaños en manada
No quiero escuchar más frases, que no cambien nada.

Te invito a la guerra, te invito a la paz,
las dos se encuentran conviviendo,
en mi cerebro tan locuaz.



Natalia VinCor.-

lunes, 14 de mayo de 2012

No puedo imaginarme

No puedo imaginarme ahora, lo que estás sintiendo.
Demasiado Peso


Sentí en la cotideaneidad de un día
en mi quejosa rutina
otra vez la tempestad de tu alma.


No puedo imaginarme la desesperación


Una vez más, haría lo que sea, para mitigar el dolor
Son mis amigos, sostenes inconfundibles
Son mis amigos, los que me cuidan en mi desespera
Son mis amigos, mi vida entera.


No puedo imaginarme, tan inasimilable dolor


Voy cambiandome de ropa, esta no es una tarde, para andar de color rosa.
Voy haciendo mis movimientos, y cada tanto me detengo.


Sólo pienso en no derrumbarme
En estar entera de mi parte, por si algo desencadena,
en tener que remendarte.


Voy llenandome de coraje,
hoy inesperadamente, necesito encontrarte.


Voy llenandome de coraje
porque admirablemente
no dejas de cambiar tu plumaje.


No puedo imaginarme tus silencios,
No puedo imaginarme tus llantos.


No diremos nada, lo sé
Pero todo estará ahí
tan frío, tan intenso
no será la primera vez.


Esta vez, no llegaré tarde.
Esta vez, me toca abrazarte.




Natalia VinCor.-